En la vida cotidiana nos encontramos todos los días interactuando con las personas que nos rodean, algunas
veces sólo para decir buenos días y otras para elaborar un trabajo en equipo o porque trabajamos en la misma
empresa, pertenecemos a una organización religiosa, somos miembros de una organización humanitaria,
realizamos algún deporte, estudiamos en la misma escuela o vivimos bajo el mismo techo. Podríamos continuar
enumerando un montón de motivos por los cuales convivimos diariamente con las personas y encontraríamos
una lista enorme. Sin embargo, el motivo principal de este artículo es: saber si los demás desean seguirnos, si
queremos imponer nuestra voluntad o si nosotros somos los seguidores.
La gran mayoría de la gente cree en el mito del Líder, de aquél que nace con todas las cualidades que se
necesitan para lograr ostentar este título; algunos otros confunden el Liderazgo con valerse de una posición de
autoridad para imponer su voluntad; y otros creen que son Líderes, pero no tienen a nadie que los siga.
La pregunta es
¿Los Líderes nacen o se hacen? y la respuesta es que los Líderes ¡Se forman! a través de las
experiencias, el aprendizaje y una decisión personal. Los verdaderos Líderes nunca imponen su voluntad, ya que
las personas los siguen por iniciativa propia. El motivo principal por el que las personas los siguen es que se
han ganado su respeto y aprecio sincero debido al interés genuino que demostraron tener en los demás y al
trabajo constante que realizan en su inteligencia emocional y social.
Seguimos en contacto.
Un fuerte abrazo.
Nuria J. Álvarez